Según los datos recopilados, la primera capilla en Curacaví como Vice Parroquia perteneciente al Cunato de Melipilla, habría sido construida en los faldeos del cerro ubicado al norte del actual colegio San José Obrero, donde hoy se encuentra la calle Del Cerro, muy cercana al lugar donde estaba el cementerio antiguo.

Samuel B. Johnston, viajero inglés que solía pasar a menudo por esta zona, escribía en su diario de vida en 1819 sobre esta localidad, que era un pequeño villorio, notable por su bien aseada capilla situada bastante lejos del pueblo, en la falda de un cerro y cercana al cementerio, con una romántica perspectiva enclavada en un valle formado por majestuosos cerros.

La mencionada capilla presumiblemente construida en 1767, sería la primera en Curacaví, perdura hasta 1822 donde fue destruida por el terremoto que asoló a Valparaíso y a toda la zona central.

Al quedar el pueblo sin iglesia, el primer Cura Párroco de la Parroquia fundada el 06 de Noviembre de 1824, Don Pedro Polanco, empieza a construir en 1829 una nueva iglesia, celebrando recién un contrato el 23 de Noviembre de 1831 con Don Santiago Ormazábal ante el subdelegado Don Félix Antonio Solar, mediante el cual el Sr. Ormazábal dona legalmente el terreno donde se construía la nueva iglesia y que estaba ubicada un poco más al oriente de las actuales bodegas de la Finca Santa Rosa (70 mts.), donde existía en la década del 70 la Hostería Chile España.

DESCRIPCION DE LA PARROQUIA

Este templo era de adobe y tejas. El campanario era de madera y estaba ubicado frente al altar mayor, estaba adornado con un grueso papel pintado, simulando columnas. En el altar estaba Nuestra Señora del Carmen, patrona de este pueblo.

Tenía una Capilla lateral, en ángulo recto con la nave central, donde estaba la Pila Bautismal. Al costado de la iglesia, se ubicaba la casa parroquial, también de adobe y tejas, con cuatro habitaciones y frente a la construcción, una pequeña plaza rodeada de frondosos álamos, cercada por alambres para protegerla de los animales.

La iglesia se terminó de construir en 1836 y tuvo un costo de $1.834.

 

CUANDO TODO SE DERRUMBO Y SE LEVANTO NUEVAMENTE

Posteriormente, el terremoto del 02 de abril de 1851, deja el edificio en muy malas condiciones. Preocupada la comunidad ante el peligro de derrumbe del deteriorado edificio y haciéndose eco de esta situación, en 1869, Don José Guarachi dona el terreno para la nueva iglesia que estaría ubicada donde actualmente se encuentra el Colegio San José Obrero. El Cura Párroco de la época, Don Virgilio Tabasso construye prontamente el templo, bendiciendo su obra terminada en 1871.

El 16 de abril de 1905 en una gran ceremonia, eran bendecidas las campanas de la iglesia, donde son apadrinadas por importantes vecinos del pueblo. Poco dura este campanario, ya que el terremoto del 16 de agosto de 1906 lo destruyó, dejando al edificio en malas condiciones.

Después de una serie de reparaciones, queda nuevamente en condiciones para hacer uso del templo.

 

LA NUEVA GENERACION

Llega la década de los 50’s y el pueblo se sigue extendiendo hacia el nororiente, específicamente hacia el sector de Cuyuncaví, quedando a gran distancia la iglesia para los fieles del nuevo sector poblado.

Fue entonces cuando el Cura Párroco, Don Augusto Larraín Undurraga, con gran visión futurista, construye el nuevo templo, justamente donde la municipalidad proyectaría la futura Plaza.

Una vez terminada la gran obra, es bendecida por el Cardenal Don José María Caro Rodríguez el 30 de Noviembre de 1958, justamente cuatro días antes de su muerte, siendo ésta la última ceremonia oficial del pastor.

A pesar de existir esta nueva iglesia, la Casa Parroquial seguía funcionando en el templo antiguo por no estar terminada la nueva casa, pero el terremoto de 1971 deja en muy mal pie el antiguo edificio y el arzobispado determina demolerla.

Ante esta nueva situación, el Cura Párroco de ese entonces determina cambiar las oficinas y la Casa Parroquial al lugar que actualmente se encuentran. Adornada por la actual Plaza de Armas de Curacaví (Presidente Balmaceda) y acogiendo a los fieles que visitan a la patrona de nuestra comuna, que es también la patrona de nuestro país; Nuestra Señora del Carmen.